Materiales sostenibles y sostenidos en el tiempo

La economía circular es una temática que está en boca de todos. Cada vez somos más personas en el mundo, cada vez consumimos más, y la crisis de materiales se ha vuelto un problema que está en primera línea. Dentro de este tema, la falta de energía y la escasez de recursos son dos líneas de investigación de gran interés y con mucho recorrido, un problema además del futuro inmediato al que debemos hacer frente a través de la innovación.

Los teléfonos móviles, los ordenadores o los cada vez más populares coches eléctricos, utilizan como materias primas metales poco abundantes en la corteza y con un gran coste económico y ambiental para su extracción. A estos se les denomina metales críticos y garantizan el funcionamiento de todos estos dispositivos, por lo que actualmente se encuentran en un momento de gran demanda. Asimismo, infraestructuras para obtener energía limpia y renovable, tales como las placas solares, también necesitan de estos materiales para su construcción. La necesidad de satisfacer toda esta demanda se está volviendo un gran problema no solo por su escasez si no por su alta dependencia hacia los países donde se concentra su producción. Por ello, buscar materiales alternativos a estos metales es uno de los grandes retos al que nos enfrentamos en la actualidad.

Y aquí el papel de los centros tecnológicos es crucial. Buscar desde hoy una alternativa sostenible a problemas que, aunque parezcan ser a largo plazo, están llamando a la puerta. Buscar nuevas tecnologías de procesamiento, nuevas formas de crear materiales con otras materias primas y que cuenten con las prestaciones que se necesitan para crear los productos que se demanda. Nuevos materiales que, además, sean menos contaminantes.

Actualmente, el diseño de un producto tiene en cuenta su aplicación final: para qué queremos ese producto. Sin embargo, esta crisis de materiales y la situación medioambiental a la que nos enfrentamos nos está enseñando que debemos hacernos una segunda pregunta durante el diseño: qué podemos hacer con él una vez deje de cumplir su función. Es la filosofía de la economía circular y de los conocidos como eco-productos, que plantean no solo la aplicación del artículo sino su reutilización tras su vida útil.

‘Commodities’ como el vidrio, el plástico o el acero ya tienen un amplio camino recorrido dentro de este planteamiento de economía circular, y recursos como los componentes electrónicos o los fármacos están empezando a despuntar con diversas iniciativas. El reto aparece con aquellos productos que contienen mezclas de varias materias primas y que para poder recuperarlas se necesitan procesos más complejos y costosos.

La investigación y la creación de soluciones tecnológicas son el aliado que las empresas necesitan para crear procesos, por un lado, que estén comprometidos con el medioambiente y que no afecten a la desaparición de las materias primas; y, por el otro, que les ayuden a ser más competitivos dentro del mercado.

No obstante, para que la tecnología avance, las políticas han de avanzar al mismo tiempo. Es esencial contar con un marco regulador que facilite la creación y puesta en marcha de estas soluciones y que ayuden a que las empresas apuesten por innovar dentro de su producción.

Se trata de un cambio de paradigma. Conocemos nuestra situación y sabemos los riesgos. Pero también sabemos que la innovación nos puede proporcionar esas soluciones que necesitamos. Apostar por la investigación científica y tecnológica y crear productos desarrollados desde el punto de vista del impacto social y medioambiental son dos claves para avanzar a un futuro mucho más sostenible y sostenido en el tiempo.

Francisco Aguirre

Investigador del área de Materiales Avanzados y Nanomateriales

Centro Tecnológico CTC