CTC se presenta como ejemplo para estimular vocaciones científicas entre las mujeres

Fomentar la participación femenina en las carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) es una estrategia clave para tratar de enjugar la infrarrepresentación de las mujeres en el ecosistema tecnológico de nuestra región. Inspirar a las jóvenes para explorar estas áreas no sólo amplía las oportunidades profesionales, sino que también contribuye a la diversidad de talentos en el ámbito tecnológico. “Es importante que las alumnas sepan lo que estamos haciendo en Cantabria, lo que pueden hacer desde aquí y todas las posibilidades profesionales que existen asociadas a las titulaciones científicas”, indica Beatriz Sancristóbal.

Según el estudio “Científicas en Cifras 2023”, un análisis bienal realizado por el Ministerio de Ciencia e Innovación, la formación universitaria sigue presentando un claro desequilibrio de género por ramas de enseñanza. Las mujeres representan casi 3 de cada 4 estudiantes en los estudios vinculados con Ciencias de la Salud (el 71,8%), frente al 26,5% en Ingeniería y Arquitectura, rama especialmente masculinizada.

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Equipo femenino de CTC

Ingeniera Industrial por la Universidad de Cantabria, Sancristóbal es una de las pocas mujeres al frente de un centro de investigación tanto en la región como en todo el país. Actualmente, el Ministerio de Ciencia e Innovación reconoce 79 Centros Tecnológicos (CT) y Centros de Apoyo a la Innovación Tecnológica (CAIT) en España. Entre ellos, tan solo once cuentan con una mujer como directora general. “A pesar de que cada vez hay más directivas, sobre todo en los centros tecnológicos, todavía tenemos mucho camino por recorrer”, considera.

En ese sentido, Sancristóbal dirige un centro que puede presumir de empoderamiento y liderazgo femenino. Con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, conviene recordar que CTC es un ejemplo de institución con mujeres tanto en los puestos de toma de decisión como en las áreas técnicas. Unas posiciones en las que suele predominar la presencia masculina. Además de las investigadoras que lideran proyectos, la directora general, una mánager de área y la responsable de Personas y Servicios Corporativos son mujeres. “Es fundamental que existan referentes femeninos”, manifiesta Verónica Gonzáles de Lena. La coordinadora del equipo de “Industria y Energía” cree que visibilizar a las mujeres en los puestos más relevantes de las organizaciones “permite a las niñas verse en el futuro haciendo algo que consideran apropiado para ellas también”.

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Carla Ortiz, María Magdalena Peña, Desireé Ruiz y Marina San Miguel

Si atendemos a los datos del informe “Científicas en Cifras 2023”, la composición de plantilla del centro cántabro, con un 43% de mujeres, supera la media nacional de mujeres investigadoras en el sector empresarial (31 %) y la propia ratio cántabra (27,5%). Un porcentaje susceptible de mejorar porque CTC está en plena fase de captación de talento. La organización contempla incorporar entre 10 y 12 nuevos profesionales antes de que concluya 2024. Una oportunidad magnífica para quienes consideren que el único centro tecnológico de la región es el mejor lugar para desarrollar una carrera vinculada a la investigación sin salir de Cantabria.

La contratación de investigadoras como Marina San Miguel, ingeniera química de la UC que ha regresado a la región tras realizar varios proyectos en Burgos y Barcelona; Desireé Ruiz, que consiguió el premio al Mejor Proyecto en el programa ‘e2: Estudiante por Emprendedor’ del CISE; o Carla Ortiz, tecnóloga de CTC y alumna del Máster de Nuevos Materiales, son la mejor representación del futuro prometedor que tiene el centro tecnológico de la región. Un futuro que será paritario o no será.