Y nosotras, ¿en qué espejo nos miramos?

De las 965 personas que han recibido un Premio Nobel a lo largo de la historia, solamente dos han conseguido ganarlo en dos categorías diferentes. Pionera en el campo de la radioactividad, descubridora del radio y del polonio, Marie Curie recibió el galardón de Física en 1903 y el de Química en 1911. Desde hace más de un siglo, es el gran referente femenino internacional dentro del ámbito científico. La única científica con cierta popularidad y que se menciona como referente para la mayoría de la sociedad.

Esa condena al ostracismo que han padecido un sinfín de mujeres científicas a lo largo de la historia se conoce como el efecto Matilda. Un fenómeno que, según diferentes estudios de la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Valencia, se materializa en que únicamente el 7,6 % de los referentes científicos incluidos en los libros de texto de la ESO son mujeres.

referentes femeninosEsta situación nos ha obligado a crecer y a formarnos sin esa figura aspiracional a la que admirar. Nosotras, que pertenecemos a la generación de la educación igualitaria, hemos tenido que buscar en nuestro entorno más cercano para encontrar referentes. A veces, fue una profesora empeñada en que hubiera más ingenieras químicas. Otras, una compañera más veterana y con muchas enseñanzas que aportar. Casi siempre, nuestras familias, como esa roca a la que sujetarnos cuando aparecen los miedos y las inseguridades.

referentes femeninosSer joven, mujer e investigadora no es una combinación sencilla. Y entonces, llegan las dudas. Te planteas: ¿cómo voy a dedicarme a la investigación si ninguna otra mujer lo está haciendo? ¿Quiero ser la única chica en el departamento técnico de una empresa? ¿Qué puedo hacer para alcanzar categorías profesionales superiores en las que solo hay hombres? ¿Será mi opinión tenida en cuenta en un mundo gobernado por hombres?

Disponer de referentes femeninos plenamente consolidados y reconocidos por la sociedad es un aspecto crítico para intentar vencer esas dudas. Supone tener un espejo real en el que mirarse; comprobar que ha habido, hay y habrá muchas mujeres con carreras exitosas relacionadas con la Ciencia y la Tecnología, y decir alto y claro que la investigación y la innovación también son cosas de mujeres.

referentes femeninosSomos conscientes de que para cambiar la realidad actual hace falta actuar en muchos frentes a la vez. Entre otras cosas, es necesario acabar con los techos de cristal, promover políticas favorables hacia la conciliación, poder concurrir a los puestos de toma decisión sin tener que escoger entre familia y carrera profesional o eliminar la brecha salarial. Sí, también hay que convencer a las más jóvenes de que su futuro puede estar ligado a una carrera científica y visibilizar la importancia de las mujeres en el ecosistema científico español.

referentes femeninosQuizá estos aspectos sean más relevantes o tengan más trascendencia social que la reivindicación que inspira este texto. Pero es que, sin referentes femeninos, cada vez menos niñas querrán seguir los pasos de todas esas mujeres brillantes que emprendieron este camino antes que nosotras. Y la sociedad estará perdiendo grandes mentes que podrían aportar soluciones a los grandes problemas a los que se enfrenta la humanidad. Porque solo cuando la realidad se mira desde una perspectiva diferente, es cuando pueden surgir soluciones innovadoras.

Carla Ortiz, Desireé Ruiz, María Magdalena Peña y Marina San Miguel.
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