Regfilter es una empresa en la que fabricamos filtros regenerativos de perlita, un tipo de filtración muy avanzado que se usa principalmente para filtrar grandes volúmenes de agua. Nuestra tecnología, que cuenta con varias patentes internacionales, nos permite filtrar el agua de piscinas, parques acuáticos, lagunas artificiales o procesos industriales, reduciendo al máximo las pérdidas de agua, el consumo de energía y la utilización de productos químicos.
A pesar de que nuestro modelo ya era operativo, siempre buscamos mejorar para ser más eficientes y, en ese propósito, encontramos nuestro aliado perfecto en el Centro Tecnológico CTC. De hecho, nos aportaron la mirada experta que necesitábamos para entender qué ocurría realmente dentro de nuestros filtros y cómo podíamos mejorar su comportamiento para ganar en eficiencia, operatividad y fiabilidad.

Además, no actuaron como un proveedor distante, sino como un socio tecnológico que se implicó desde el inicio: visitaron la empresa, entendieron el proceso real, escucharon el reto, plantearon una estrategia de simulación y nos acompañaron en la lectura de resultados. Esa forma de trabajar es especialmente valiosa cuando el objetivo no es solo resolver un problema puntual, sino generar conocimiento aplicable y mejorar la competitividad de la empresa a medio plazo.
El reto era tan fácil de enunciar como complicado de resolver. Había que determinar si la distribución del flujo en el interior del filtro era o no homogénea y si había algo que pudiera generar desequilibrios internos que afectasen al caudal o al flujo. Aunque el sistema ya funcionaba perfectamente, queríamos comprobar si existía una forma mejor de hacerlo. En otras palabras, buscábamos validar si el diseño hidráulico estaba realmente optimizado o si había margen para mejorar el rendimiento global del conjunto.
El equipo de CTC abordó el caso con un modelado CFD del sistema completo de filtrado mediante ANSYS. Además, gracias a su expertise y conocimiento, incorporaron un modelo de cálculo, denominado medio poroso equivalente, para representar parte de los más de 1.300 componentes individuales a analizar y reducir la complejidad computacional del modelo.

Ese enfoque fue especialmente útil porque, como nos explicó CTC, no siempre es viable modelar cada elemento con todo su detalle cuando el sistema es muy complejo y exige una gran potencia de cálculo. En nuestro caso, la solución de equivalencias porosas permitió obtener resultados representativos sin renunciar al rigor técnico, lo que demuestra muy bien la capacidad de CTC para adaptar la metodología a las necesidades reales de la empresa.
El trabajo realizado por CTC se materializó en tres informes que nos permitieron identificar zonas de pequeños desequilibrios de flujo y comprobar que algunas decisiones de diseño influían directamente en el funcionamiento del sistema. Gracias a las simulaciones, pudimos contrastar el comportamiento del sistema, valorar alternativas de diseño y avanzar hacia una versión más equilibrada, más eficiente y también más fácil de fabricar y mantener. Una solución innovadora que ya hemos testado con éxito y que comenzaremos a instalar durante este ejercicio.

Más allá de la ventaja competitiva que generará el nuevo filtro, contar con CTC como departamento externo de I+D+i nos aporta tres ventajas muy claras: tiempo, conocimiento y tranquilidad. Tiempo, porque internalizar un trabajo de este nivel exigiría formación especializada, licencias, software, interpretación de resultados y una dedicación que una empresa industrial no siempre puede asumir sin desviar recursos de su actividad diaria. Conocimiento, porque el equipo de CTC sabe qué buscar, cómo modelarlo y cómo traducir los resultados técnicos en decisiones útiles para la empresa. Y tranquilidad, porque sabemos que el análisis está en manos de profesionales que dominan la metodología y acompañan todo el proceso con explicaciones claras y útiles para la toma de decisiones.
Después de varios meses de trabajo y a pesar de los conocimientos técnicos que tenemos en la propia empresa, en Regfilter consideramos a CTC un aliado estratégico para externalizar la innovación. Sobre todo, cuando el reto requiere una combinación de especialización, criterio técnico, orientación a mercado y acompañamiento experto. En nuestro caso, la colaboración ha demostrado que contar con CTC permite convertir una duda de ingeniería en una ventaja competitiva.
Felipe Lavín
Director General de Regfilter