30/07/2024

El equilibrio perfecto está en Cantabria

Cantabria es un ‘nice place to be’ de orden mundial. Una región antiestrés con un potencial gigantesco para cualquier profesional. Es verdad que los cántabros somos muy dados a pecar de chovinistas, pero no lo decimos solo nosotros. Santander ocupa el segundo lugar de un ranking internacional elaborado por la revista británica ‘Monocle’, que desglosa cuáles son las mejores ciudades del mundo para vivir, con menos 350.000 habitantes. Además, en 2023, la Comunidad superó el registro histórico de visitantes extranjeros y logró atraer a más de 4,2 millones de turistas procedentes de otros puntos de España.

Más allá de que nuestra tierra esté de moda, los que trabajamos en un centro de investigación revindicamos este lugar como el enclave perfecto para desarrollar una carrera profesional vinculada a la innovación. En primer lugar, porque existen multitud de organismos y empresas de referencia internacional que resultan muy atractivos para cualquier investigador. Desde el IH o el IFCA hasta el propio CTC en el que tengo el placer de trabaja. Nuestro centro, el único CT de Cantabria, ha suscrito cinco proyectos europeos en los últimos seis meses y está plenamente consolidado en el ecosistema innovador nacional. Una trayectoria ascendente que implica la necesidad de incorporar talento para poder hacer frente a las exigencias técnicas asociadas a este tipo de investigaciones internacionales.

Más allá de mantener un equilibrio personal/profesional a lo largo de los años y de tener oportunidades de progreso profesional, lo que ofrece un lugar como Cantabria es la ocasión única de vivir bien. Y eso la región lo da por cuestiones como la disposición del tiempo, la comodidad de las infraestructuras o el propio disfrute que proporciona el contacto con la naturaleza y el deporte. Cualquier integrante de CTC puede hacer surf entre semana, remar en un kayak, disfrutar de la montaña sin necesidad de grandes preparativos para ello o perderse por las calles empedradas de un pueblo con encanto sin tener que conducir más de 25 kilómetros.

A diferencia de otros lugares, la cercanía de la naturaleza y la amplia oferta de ocio para todos los públicos crean la sensación de tener más horas de vida. Aquí, los planes que habitualmente se reservan para las vacaciones, se pueden hacer cualquier día por la tarde. Hablamos de un estilo de vida equilibrado, con el que se consiguen vidas más plenas.  No solo se vive mejor, sino que tenemos la sensación de que vivimos más horas.

Es verdad que todavía echamos de menos un colegio internacional, más soluciones de movilidad para quienes no tienen carné de conducir y más facilidad de interlocución en inglés. Sin embargo, en la balanza de pros y contras, el peso de las ventajas supera con creces al de los inconvenientes. Y no hablamos solo de contacto con la naturaleza, ocio y coste de vida. Hablamos también de gastronomía, red de infraestructuras, seguridad y tranquilidad.

Si, como decía Iñaki Gabilondo, ‘la felicidad depende del tiempo del que dispongamos para desayunar’, en Cantabria tenemos todos los ingredientes para ser muy felices. 

Elena López-Alonso Cabrillo
Responsable de Personas y Servicios Corporativos