El Centro Tecnológico CTC ha desarrollado un método innovador para caracterizar el proceso de degradación de las baterías de ion-litio que se utilizan en el sector especial. Este avance incorpora varias herramientas predictivas con inteligencia artificial que permiten predecir en qué ciclo de carga fallará cada una de las baterías. Se trata de un sistema muy prometedor que mejora la fiabilidad de estos componentes antes del lanzamiento, minimiza los riesgos y permite incorporar tecnologías más modernas y eficientes a la cadena de valor del sector, sin el lastre de procesos de validación obsoletos.

El doctor Alejandro Pérez, gestor de Proyectos Europeos en CTC, ha sido el encargado de explicar los detalles de esta investigación durante el “ESA Power Workshop 2025”, un evento de tres días de duración celebrado en el ESTEC (Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial de la ESA), en el que se exploraron los principales desarrollos para la evolución del sector espacial europeo.
Titulada ‘New Methodology for Accelerated Assessment of Battery Cell Performances’, la ponencia planteó cómo solucionar uno de los principales retos tecnológicos a los que se enfrenta la industria. Hoy por hoy, calificar una batería para una misión espacial puede llevar hasta 7 años. Sin embargo, en otros sectores, como la automoción, este proceso se completa en apenas unos meses. Esta enorme diferencia supone un freno para la innovación y una amenaza ante la rápida evolución de la carrera espacial, en donde las agencias de todo el mundo tienen que acelerar sus procesos de desarrollo de sistemas de energía para poder ser competitivas.

Tras muchos meses estudiando las actuales investigaciones, tecnologías y normativas en el campo de la experimentación con baterías de Litio, CTC han logrado un método innovador para caracterizar los procesos de degradación durante los diferentes tipos de ensayo de forma mucho más rápida. CIDETEC ha hecho la campaña experimental que ha permitido a CTC validar y terminar de desarrollar las tecnologías ya mencionadas.
Las celdas electroquímicas son el núcleo activo de los sistemas de las baterías, los elementos que convierten la energía química en corriente eléctrica. Para analizar su durabilidad y eficiencia, se realizan ensayos acelerados y evaluaciones que permiten comprobar su rendimiento ante diferentes tensiones. Asimismo, habilitan la medición de su reacción individual a varios niveles de cargas. Con estos parámetros, finalmente se puede calcular su vida útil.

Una vez probado y validado el método, el modelo se completa con dos herramientas de inteligencia artificial que predicen el final de los experimentos. Es decir, durante las pruebas cíclicas para validación de baterías, son capaces de anticipar en qué ciclo va a fallar cada batería. Asimismo, incorpora un software que permite caracterizar y evaluar los mecanismos de envejecimiento de las baterías y su grado de importancia a lo largo de su vida útil. Un aspecto que ahorra mucho tiempo de experimentación y permite agilizar las campañas de ensayo.
La metodología presentada tiene un triple beneficio. Para la Agencia Espacial Europea, supone una herramienta innovadora y un apoyo crítico a la hora de alinear sus desarrollos con los tiempos más ágiles de la nueva economía internacional del espacio.
Por su parte, para la industria de las baterías, supone abrir la puerta a una evaluación más rápida y predictiva del rendimiento. Un avance aplicable no solo al espacio, sino también a sectores como el automotriz, aeronáutico o energético, en donde las baterías también deben soportar condiciones extremas.
Finalmente, como se indicó anteriormente, el progreso en este ámbito permite a Europa dar un paso al frente en la carrera espacial.
