El Centro Tecnológico CTC ha desarrollado un sistema innovador para el uso de biochar en los procesos de liberación controlada de fertilizantes. El trabajo, liderado por el equipo del área de Materiales Avanzados y Nanomateriales y presentado por María Magdalena Peña en el 33rd European Biomass Conference and Exhibition (EUBCE 2025), ha generado gran interés por ser pionero en la valorización de recursos forestales y en la promoción de modelos de bioeconomía circular,
El póster presentado en este evento de referencia internacional plantea cómo se ha optimizado el proceso de pirólisis para obtener el mejor biochar para su uso como nanocarrier de fertilizantes. Una aplicación para la que resulta determinante la porosidad del material resultante. Los análisis efectuados en distintas condiciones de temperatura han revelado que la temperatura de 400 °C proporciona un equilibrio óptimo entre la porosidad y el rendimiento obtenido de biochar.

De este modo, CTC parte de la transformación de biomasa forestal de bajo valor, concretamente de especies como el tojo, en biochar y propone su utilización como nano transportador de fertilizantes. Los ensayos de laboratorio indican que más del 80 % del fertilizante podría ser impregnado con éxito en el biochar, lo que permite su liberación progresiva gracias a la encapsulación con disolventes hidrofóbicos eutécticos profundos (HDES).
Durante la presentación, la investigadora de CTC explicó cómo esta solución contribuye a frenar el uso excesivo de agroquímicos, reducir la pérdida de nutrientes y mitigar el impacto ambiental derivado de los sistemas agrícolas convencionales. Los estudios comparativos sobre los tiempos de liberación muestran una clara ventaja del sistema desarrollado frente a métodos tradicionales, integrándose plenamente en las estrategias de agricultura de precisión y economía circular que se promueven desde la UE.
Este desarrollo se enmarca dentro del proyecto europeo AGRO4AGRI, financiado con fondos del programa Horizonte Europa, que tiene como objetivo mejorar la eficiencia en el uso de fertilizantes y pesticidas mediante tecnologías sostenibles y seguras por diseño. Además, pone en valor los recursos locales como vía para impulsar nuevas cadenas de valor en el medio rural, reducir riesgos de incendios y dinamizar la economía local.
En ese sentido, cabe señalar que anualmente se producen en Europa 57 millones de toneladas de residuos forestales y que el modelo actual, en el que predominan los fertilizantes agroquímicos, ha alcanzado su límite en cuanto a la mejora de la producción agrícola. Esto provoca no solo grandes pérdidas económicas, sino también un impacto ambiental significativo.

