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20/05/2025

Curiosidad, sonrisas y mucha Ciencia

Si el ‘Día de las Familias’ organizado por el Centro Tecnológico CTC fuese una receta de cocina, a buen seguro tendría la proporción exacta de curiosidad y sonrisas. Habría que utilizar una buena dosis de convivencia y conocimiento, bien aderezada con una pizca de inquietud y mucha Ciencia. Una mezcla especialmente indicada para acercar el mundo de la investigación y la transferencia tecnológica a los más pequeños.

Con los laboratorios del centro ubicados en el PCTCAN convertidos en espacios de aprendizaje y experimentación, los descendientes y familiares del equipo de CTC pudieron conocer en primera persona qué son todos esos nombres raros de los que tanto oyen hablar en casa.

Al igual que en años anteriores, una treintena de jóvenes hasta 16 años participaron en esta iniciativa compuesta por varios experimentos científicos convertidos en acciones lúdicas. Cada área de especialización de CTC había preparado una serie de demostraciones llamativas para que los visitantes pudieran convertirse en investigadores por un día.

Desde comprobar la conductividad eléctrica de un lápiz convencional hasta diversos experimentos reacciones de cambio color instantáneo debido al pH, pasando por circuitos y pequeños robots. Un mundo de posibilidades que suponen la mejor fórmula para despertar vocaciones científicas. Entre todas ellas, un videojuego interactivo ambientado en el MCTS El Bocal fue el que más curiosidad despertó. Con el laboratorio marino operado por CTC y el IEO como fondo, los jugadores se convertían en un delfín virtual que debía evitar que la contaminación cayese al agua. La combinación de procesos de simulación y cámaras inmersivas hizo el resto para dotar al videojuego de un alto grado de inmersión.

Videojuego MCTS El Bocal

Además de la experimentación en primera persona, el Día de las Familias de CTC se completó con un concurso de nombres para bautizar la nueva plataforma robótica del centro. Niños y adolescentes propusieron diferentes alternativas para nombrar a este robot omnidireccional con capacidad de carga de hasta 125 kg. Ese listado suscitó una votación entre el personal del centro para dilucidar el nombre del equipamiento, que finalmente se llamara Bop.

La jornada concluyó con un almuerzo compartido que sirvió como broche final a un día lleno de descubrimientos. Una experiencia que, sin duda, ayudará a que los más pequeños comprendan mejor el valor de la innovación y se inspiren para explorar su futuro en el mundo científico.