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28/06/2024

CTC fomenta el interés por la investigación en las nuevas generaciones desde las aulas

Abraham, Alejandro, Álvaro, José Manuel, Lucía y Manuel tienen dos cosas en común: todos han sido alumnos de alguien en algún momento y a todos, la vida, les ha puesto ahora frente a los pupitres que ocuparon: “nos sentimos orgullosos de poder transmitir lo poco o lo mucho que sabemos. A veces nos paramos a pensar cómo éramos de alumnos para ser los profesores que nos hubiera gustado tener entonces”. Estos seis graduados por la Universidad de Cantabria, la Universidad del País Vasco y la Universidad de Castilla la Mancha forman parte del equipo de investigadores y tecnólogos de CTC, y al poner sensaciones en común coinciden en ver las aulas como un espacio en el que fomentar las vocaciones investigadoras del futuro. Un aspecto “fundamental” para garantizar la viabilidad del Centro.

La competitividad de las grandes industrias ha multiplicado la dificultad para captar talento tecnológico. La transición digital ha traído consigo un ritmo imparable de novedades, actualizaciones y automatizaciones de procesos que obliga al tejido productivo a incorporar cada día más perfiles técnicos; sin embargo, la oferta no crece a la misma velocidad en que lo hace la demanda, y son muchos los universitarios cántabros que optan por iniciar su carrera lejos de casa.

Ante esta situación, CTC apuesta por el talento universitario y por generar interés entre los estudiantes de grado y máster, con el propósito de mostrar y dar a conocer todas las posibilidades de desarrollo profesional que existen asociadas a la innovación y al conocimiento tecnológico. Un aspecto para el que, desde hace muchos años, no es necesario salir de la región.

Lo corrobora la doctora Lucía Pérez Gandarillas, jefa de proyectos del área de Materiales Avanzados y Nanomateriales de CTC y docente en el grado de Ingeniería Química en la UC, “el papel de profesora asociada te permite enseñarles un poco cómo funcionan las cosas fuera de la Universidad; de hecho, organizamos visitas a las instalaciones de CTC, para que puedan hacerse una idea de lo que es esto y conozcan más sobre nuestra oferta de prácticas. Muchos, al final, se quedan”.

“El papel de profesora asociada te permite enseñarles un poco cómo funcionan las cosas fuera de la Universidad»

Lucía trabaja en el único centro tecnológico de Cantabria desde el año 2018; desde entonces forma parte de un equipo joven —la media de edad de sus trabajadores no alcanza los 40 años—, y dinámico, en el que el 30% de su plantilla tiene un doctorado y el 18% combina su actividad profesional en el centro con su labor en las aulas.

Por su parte, Álvaro Rodríguez, director de Innovación del centro imparte una charla en el Máster Universitario en Integridad y Durabilidad de Materiales, Componentes y Estructuras de la Universidad de Cantabria, dentro de los seminarios de Integridad Estructural. Rodríguez, que enseña a los estudiantes cómo simular con un ordenador la manera en que las grietas van avanzando dentro de un material y terminan fragmentándolo, encuentra en la docencia una manera extraordinaria de aplicar el conocimiento académico a la vida real:

“Durante la charla que imparto estoy 2 horas hablando y 20 ó 25 minutos respondiendo preguntas. Hay mucho interés”

La necesidad de que el interés por la tecnología y por la innovación vaya calando en las aulas y estimule la vocación investigadora en los más jóvenes desde antes de salir al mercado laboral es otro de los objetivos primordiales para el centro. Conocedores de esa necesidad, Pérez y Rodríguez tratan de acercar su experiencia en CTC a cada clase y cada charla: “el profesorado habitual normalmente ha desarrollado toda su carrera dentro del ámbito académico, y poder tener la perspectiva de alguien que viene de fuera es muy enriquecedor para el alumnado».

Generar talento técnico y despertar el interés por la vocación investigadora son los primeros pasos para avanzar hacia un modelo productivo de más valor añadido para Cantabria. Hoy por hoy, es necesario ir más allá y promover el desarrollo de una cultura innovadora y un cambio en el modelo actual hacia otro que apueste de forma decidida por la innovación como vector competitivo diferencial, generando riqueza y empleo y aportando el valor añadido que precisan las empresas para gozar de buena salud. Así lo entiende Manuel Odriozola, director de Desarrollo de Negocio de CTC y docente en el Máster en Ingeniería Industrial de la Universidad de Cantabria: “Se trata de volver a conectarles un poco con la vocación y el gusto por algo, que vean que es posible aplicar todo lo que saben para aportar algo a la sociedad”.

“Se trata de volver a conectarles un poco con la vocación y el gusto por algo, que vean que es posible aplicar todo lo que saben para aportar algo a la sociedad”

Abordar todas estas cuestiones y tratar de darles una solución para fortalecer el músculo tecnológico local es una tarea en la que el CTC lleva tiempo implicado a través de su actividad en las aulas. Y aunque los efectos no serán visibles a corto plazo, sí lo serán más adelante; se trata de una valiosa carrera de fondo.