El pensamiento crítico y la creatividad son la base de cualquier proceso de carácter innovador. Ser consciente de la realidad de cada sector y determinar cómo se podrían mejorar procesos o equipamientos es la fase primigenia que antecede a prácticamente todos los desarrollos. Desde esta premisa, la participación del Centro Tecnológico CTC en el IV Congreso Internacional Tiempo de Arte puso de manifiesto la complementariedad de innovación y humanidades para desplegar procesos de transferencia tecnológica que incidan positivamente en la competitividad del sector industrial.
La directora general del Centro Tecnológico CTC, Beatriz Sancristóbal intervino en una de las mesas redondas más disruptivas del congreso, dedicada a analizar la relación entre humanidades y tecnología, con especial atención al papel de la inteligencia artificial (IA) y su uso ético.

CTC está desarrollando un modelo que permitirá a cualquier empresa acceder a soluciones tecnológicas fundamentadas en IA sin necesidad de personal experto. Un planteamiento innovador dirigido a multiplicar la competitividad de las fábricas, pero que necesita una capa de ética y buenas prácticas para no desembocar en usos poco recomendados.
Consciente de las ventajas que ofrece la IA para automatizar procesos e incrementar el rendimiento, Sancristóbal señaló que “la inteligencia artificial es una potente herramienta para mejorar la competitividad y la productividad, pero la creatividad que sigue siendo una cualidad intrínsecamente humana”. No en vano, en el único centro tecnológico de Cantabria la creatividad es fundamental a la hora de impulsar proyectos de innovación con impacto real.

Moderada por Lucas Holten, consultor especializado en IA generativa aplicada a las artes y el entretenimiento, la mesa contó también con la participación de Manuel Coterillo, CEO de Lis Data Solutions. Los ponentes coincidieron en señalar la importancia de construir puentes entre los avances tecnológicos y los valores humanistas con el fin de garantizar un desarrollo equilibrado y responsable de los avances tecnológicos. Fruto de ello es la reciente Ley de Inteligencia Artificial aprobada por la Unión Europea, que establece un marco legal para un uso seguro y ético de esta tecnología, una norma que también fue objeto de análisis por los participantes.
Para finalizar, la directora general del centro cántabro hizo hincapié en la importancia del valor humano en la propiedad intelectual de los modelos de inteligencia artificial, que debe recoger de dónde se parte y la contribución de cada persona para la consecución de dicho modelo. Un ejemplo más de la unión indispensable entre tecnología y humanidades para construir un futuro en el que la innovación sirva para mejorar el bienestar de las personas.
